Billy Wilder: 10 consejos del legendario director-guionista hollywoodense

Fue guionista, director y también productor, y es sin duda uno de los más grandes artistas de la era dorada hollywoodense. Billy Wilder escribió 60 películas durante su carrera, realizó 26 películas como director y fue galardonado con cinco premios Oscar tras haber sido nominado en 21 ocasiones durante su carrera. Hoy es el segundo guionista más nominado en la historia tras Woody Allen y una de las cinco personas que han logrado un triple Oscar como guionista, director y productor.
Billy Wilder de origen austriaco creció en Alemania donde realizó estudios de Derecho, que finalmente abandonó y lo llevaron a explorar en el Periodismo. Trabajando en periódicos sensacionalistas locales para sobrevivir, es en Berlín, donde Billy comienza a interesarse por los guiones y comienza a probar suerte escribiendo películas alemanas y francesas. La Segunda Guerra Mundial y la llegada de Adolf Hitler al poder, lo obligan a huir de Alemana a Francia, México, y finalmente a Hollywood, donde comienza su carrera profesional como guionista y director de escena.
Tras la guerra, es cuando el nombre de Billy Wilder comenzó a escucharse con fuerza entre los realizadores hollywoodenses. Su brillante dirección de actores, su fina ironía y la calidad de sus guiones (que escribió la mayoría junto a la colaboración de I.A.L. Diamond), principalmente de comedias ácidas y corrosivas, pero también de los géneros del cine negro y drama, donde también mostró su genialidad.

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Wilder junto a Marylin Monroe en La Tentación Vive Arriba( 1955)

 

Entre su filmografía, se destaca una lista grande de películas que fueron reconocidas por sus colegas y nominadas a los Oscar. Entre ellas, están Días sin huella (1945), Oscar al mejor director y guion adaptado, El Crespúsculo de los dioses (1950), mejor guion adaptado, El gran carnaval (1951), Sabrina (1954), La tentación vive de arriba (1957), Con faldas y a lo loco (1959), y El Apartamento (1960), uno de sus filmes más magistrales y populares, pues se llevó tres estatuillas, por mejor película, dirección y guion.

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El Apartamento (1960)

 

Porque no hay mejor escuela de cine que escuchar que tienen que decir los grandes, sobre cómo hacer películas, queremos dar a conocer 10 consejos de este legendario director sobre la escritura de guiones, extraídos del libro Conversations with Wilder (1999). Algunas directrices de Wilder, quien sin duda permanece como uno de los personajes más talentosos de la historia del cine. Un maestro de la narración fílmica, en la construcción de tramas y situaciones, y en la escritura de chispeantes diálogos, que mostraron una mirada caustica del mundo que lo rodeaba.

 

  1. El público es voluble
    Sé fiel a ti mismo cuando escribas. No trates de imitar a los autores en la lista de los más vendidos del momento.
  2. Agárralos por el cuello…
    …y no los sueltes nunca. Comienza tu historia con una escena que atrape, que cautive al lector y le haga desear saber qué será lo próximo o por qué ha ocurrido algo, o quién es el personaje. Introduce a tus interesantes y provocativos personajes y pone en marcha el conflicto cuanto antes.
  3. Crea una línea de acción clara
    Desarrolla una línea de acción clara para tu protagonista. El protagonista de la historia debe ser creíble y dirigirse hacia una meta. Haz que sea alguien a quien el protagonista quiera seguir hasta el final.
  4. Ten claro hacia dónde vas No hace falta que sepas todos los detalles de tu historia antes de empezar a escribirla, pero tener una buena idea de lo que quieres hacer que el lector piense, sienta o haga cuando cierre el libro, te dará una dirección y te ayudará a mantenerte enfocado a medida que escribes.
  5. Sé sutil y elegante
    Cuanto más sutil y elegante seas al ocultar los giros de la trama, mejor serás como escritor. Escribe de tal forma que tus escenas no parezcan una sucesión de eventos. Esconde los giros del diálogo en la ambientación. Mezcla las cosas y sorprende al lector.
  6. Escribe un primer acto mejor
    Si tienes un problema con el tercer acto, el problema real está en el primer acto. Revisa el punto dos de la lista.
  7. Tendrás lectores inteligentes
    Los buenos escritores asumen que tienen lectores inteligentes. No se lo des todo mascado. Haz que se involucren en tu historia.
  8. Dale al lector información fresca
    No describas lo que el público ya ve por sí mismo. Añade lo que van a ver, usa cada oportunidad para avanzar y mejorar tu historia.
  9. Anticipa el final
    El evento que ocurre al cerrarse la cortina del segundo acto, es el disparador del final de la película. Este consejo nos recuerda que la escritura es artesanía. Se necesita planificación, creatividad y trabajo duro para ofrecer al lector un viaje hacia un final satisfactorio.
  10. Aprende a terminar tu historia
    El tercer acto debe construirse, construirse y construirse con ritmo y acción hasta la última escena. No te andes con rodeos. Escríbelo de tal manera que el lector no desee que se acabe el libro y quiera compartirlo con todo el mundo.

Vega: “Muchas veces hay que aguantar la tormenta y esperar que aclare, y la mayor virtud del guionista es la perseverancia”

Por Victoria Escobar

Tenía tan sólo 18 años y se metió a estudiar cine sin saber a lo que iba. Sólo fue un año de aprendizaje, que le sirvió para contagiarse de una cierta cinefilia, que lo condujo inconscientemente a escribir guiones que compatibilizaba con su ex pasión, la música.

Si le preguntas a Patricio Vega como llegó a ser guionista profesional, te contestará que en parte tuvo algo de suerte. A través de un amigo, el director argentino Damáin Szifrón le ofreció escribir nada menos que la serie “Los Simuladores” (2002), su gran debut, que fue todo un éxito en la Argentina y en otros países donde se replicó. Desde ahí Vega no paró. De la televisión, donde escribió series como “Hermanos y Detectives”(2007), pasó a la cinematografía , escribiendo guiones de películas como “La Señal”(2007), dirigida y protagonizada por Ricardo Darín, las comedias románticas “Música en espera”(2009) y “Mi Primera Boda”(2011), y el exitazo de “Tesis Sobre un Homicidio”(2012), película que superó el millón de espectadores y que afirmar es uno de sus trabajos más queridos.
Actualmente, este guionista divide su tiempo entre la escritura de proyectos de televisión y cine, y entre la docencia, su otra pasión. Fundó el reconocido Laboratorio de Guion en la Argentina, y hace más de 10 años, que se dedica a enseñar a principiantes como narrar historias en la pantalla grande.
Patricio, quien será uno de los dos consultores de lujo que tendremos en nuestro laboratorio, conversó nuevamente con Viñalab desde Buenos Aires. Esta vez, en un tono más personal.

¿Tienes manías, restricciones, rutinas, lugares favoritos a la hora de escribir?

Sí, tengo una serie de rituales casi involuntarios que incluyen prepararme el mate, intentar escribir, responder los mails, intentar escribir, leer las noticias, intentar escribir y así durante algunas horas.
Me gusta además sentarme en algún bar y escribir en mi libreta las ideas que luego volcaré en la computadora. Me paso horas y horas en los bares. Siempre escribo a manos los primeros borradores de guion.

¿Te cuesta escribir? ¿Qué es lo difícil?

Sí, claro. Me cuesta escribir. El proceso de escritura alterna momentos de mucha incertidumbre y angustia con otros de puro placer. Es intermitente. Muchas veces hay que aguantar la tormenta y esperar que aclare. La mayor virtud del guionista es la perseverancia.
Has comentado por ahí, que el gran problema de las películas argentinas y en general, está en su guion ¿por qué?

Sinceramente creo que un buen guion recién aparece en la reescritura. Eso implica tiempo, trabajo y un buen manejo de la estructura dramática. Mi sensación es que lo directores que escriben, (que en el cine argentino son mayoría) suponen que pueden solucionar falencias narrativas, con recursos de puesta en escena. Y está claro que eso no es así. Como tampoco se pueden solucionar problemas de dirección en la sala de montaje. Es solo patear el problema hacia adelante.

En tu carrera has escrito para comedia y policial. ¿Te acomodan esos géneros?

Sí, la comedia y el policial son los géneros en los que me siento más cómodo. Mi humor es más bien oscuro. Mi imaginación se inclina más por el patetismo de los personajes que por su histrionismo.

¿Cómo comienzas un guion? ¿Tienes alguna estructura?

No hay un único punto de partida para escribir un guion, ni tampoco una fórmula que funcione siempre. Cada proceso es diferente. A veces conviene escribir a ciegas, prescindiendo de cualquier afán de estructura, y otras veces, conviene definir con precisión los giros del relato para entramar correctamente la historia.

Tanto en series como Los Simuladores y tus películas, los personajes están bien construidos ¿Cómo lo haces?

Todo personaje se construye desde su motivación. Si logramos transmitir qué es lo que el personaje desea conciente e inconcientenente; qué es lo que tiene para ganar en su recorrido y qué para perder. Lo demás se acomoda naturalmente. Y por supuesto, serán los pequeños detalles los que terminen dándole identidad y sobre todo, particularidad al personaje.

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TESIS SOBRE UN HOMICIDIO

¿Cuál es la temática que aborda Tesis sobre un Homicidio? ¿Qué quisiste decir?

Mi intención fue poner escena una lenta y progresiva obsesión. Bermúdez es una persona que está acostumbrada a tener razón y sobre todo a exponer sus argumentos con solvencia. Básicamente cree que es el dueño de la verdad. Es omnipotente en muchos aspectos y en este caso la imposibilidad de probar su teoría lo va alienando. Me gustaba reflexionar sobre la idea de que el mundo es siempre una interpretación.

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¿Cómo llegó la idea de hacer una película basada en el best seller de Diego Paszkowski? Y hasta que punto considerarías la película una adaptación?

La película tiene poco que ver con la novela. Sólo conserva su punto de partida; un profesor que se convence de que uno de sus alumnos cometió un crimen brutal. No diría que es una adaptación, sino más bien una versión libre.

La novela se basa en monólogos internos de los personajes, ¿cómo trabajaste eso en la película? ¿Por qué tomaste la decisión de abordar sólo un punto de vista?

Justamente el contar la historia desde un solo punto de vista es lo que le da la incertidumbre, la subjetividad. Nunca sabemos más que lo que sabe Bermúdez y eso nos desespera. Eso era lo que quería transmitir.

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¿Qué películas usaste como referencias? ¿Investigaste?

La película que siempre tuve en la cabeza cuando escribía “Tesis sobre un Homicidio”, fue “The pledge”, un film dirigido por Sean Penn. Es una de mis películas favoritas. Investigué más bien con un abogado.

¿Sientes esta película más propia que las otras que has escrito anteriormente?

Sí, siento que Tesis es mi proyecto más personal. De hecho fue iniciativa mía; yo lo impulsé desde el principio.

¿Podrías contarme sobre los proyectos en los cuales te encuentras trabajando?

Estamos trabajando con Hernán Goldfrid en su nueva película. Recientemente terminé también un guion para Paula de Luque. Es un policial intimista, más al estilo de ciertos autores franceses como Chabrol, Ozon, etc.

 

Luis Ángel: En ViñaLab “me encontré con guiones que hablaban de una realidad chilena a flor de piel”

Desde los 90´ que este productor español ha tirado lazos con la cinematografía latinoamericana. En el caso de Chile, una de sus primeras coproducciones con nuestro país, fue el año 2000, con la película “Antonia”(2001), del cineasta Mariano Andrade. Desde ahí, siguieron películas como “A un metro de ti”(2008) de Fele Martinez, y la reciente “El Futuro”(2013) de Alicia Scherson, coproducida por Chile e Italia.
Luis Ángel Ramírez, posee una vasta experiencia en cine y televisión. No sólo se ha dedicado a la producción, sino también ha sido director, guionista y también docente. Es responsable de IMVAL Producciones (Madrid) y ahora más recientemente de Astronauta (Bilbao), productoras que principalmente han enfocado sus coproducciones con Latinoamérica.

Conversamos con este productor, quien fue miembro de nuestro jurado internacional en ViñaLab. Sobre su tiempo trabajando con Chile, su admiración por la industria cinematográfica nacional, y por supuesto, de su experiencia seleccionando a los guiones ganadores de ViñaLab, nos cuenta en esta grata entrevista.

¿Por qué desde los comienzos de IMVAL y hasta ahora has enfocado su línea editorial en Latinoamérica? ¿Cómo nació la idea de coproducir acá?

Siempre me ha interesado el discurso ético y estético de Latinoamérica. Creo que el cine europeo, era un cine que se había apacentado más en niveles de creación, artísticos, muy nacionales. El cine francés era muy francés y el alemán también. De pronto, faltaban muchas historias, porque creo había una cierta naturalidad en sus narraciones a nivel local y nacional, y Latinoamérica nos ofrecía muchas historias para contar. Creo, era porque habían tenido un paro cinematográfico muy potente entre los años 60´, 70´y 80´, habían estado muy silenciados; y en los 90´ luego, aparecieron muchas historias y teníamos que contarlas.

Me di cuenta que existía mucho talento asentado y visible que estaba empezando a emerger. Me interesaba lo que estaba surgiendo, qué se quería contar y cómo quería hacerse…Era como una aire fresco para mí y el cine en general.

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Leí por ahí que te declaras admirador de la industria cinematográfica chilena ¿Por qué?

Con Chile hemos producido tres películas hasta ahora, que me han permitido ver el crecimiento cinematográfico en todos los niveles durante el tiempo: el crecimiento artístico, industrial, del know how chileno en 10 años ha sido increíble. Ahora, probablemente es el crecimiento más espectacular a nivel mundial. Recuerdo cuando producimos “Antonia” con Mariano Andrade, y era realmente muy pequeño el país en términos industriales. Pero estaba surgiendo en ese tiempo un cine chileno que ya empezaba a calar a nivel nacional. Mariano ya había tenido una experiencia de coproducción con “Valparaíso”, pero todavía había una población muy pequeña, con muy pocos recursos. El otro día, estaba en Berlín y hablaba con gente de Chile y concordábamos todos, que en términos calares, es la cinematografía que ha aumentado a nivel cualitativo y cuantitativo más que cualquier otro país a nivel mundial. Partió de algo muy pequeño en el año 89 y 90, y ahora, está presente en los festivales más importantes del mundo , por lo menos con una o dos películas, y con ideas muy diferentes.

¿Cuál crees es el sello del cine chileno que lo hace tan favorito en festivales como Cannes, Berlín, Venecia…?

Creo que es la variedad de las editoriales. Tienes un cine autoral con mucha personalidad, que funciona bien en festivales como Rotterdam, Cannes, Venecia y Locarno, y luego , tienes un cine más mainstream, que es mucho más comercial, que funciona a nivel nacional, pero que también en festivales como Toronto, en Sundance. Sobre todo, creo que se debe esto a que hay una cantidad de creadores, directores, actores, equipos técnicos, productores, que cada vez funcionan mejor.

Lo interesante en el cine chileno, es que cada vez es más variado y dinámico. Por ejemplo, algo que he visto que se ha hecho, es un traspaso del know how de la ficción televisiva y la ficción cinematográfica. Es muy interesante ver esto en los cineastas, que han empezado a realizar series cinematográficas en la televisión, y es un experimento interesante.

El 2014 fue el año record de estrenos de películas chilenas, hay más presencia en festivales, pero eso no es equivalente a que se esté viendo más cine local ¿Cuál es tu opinión sobre esto?

Bueno, hay tres factores que influyen en esto creo. Primero, tenemos que preparar nuevos públicos. En España, perdimos al público cinematográfico el día en que decidimos no integrar en procesos educativos al cine. A tu espectador no le ganas cuando tiene 30 años, sino cuando tiene ocho. Hacer todo tipo de actividades para preparar nuevos públicos, me parece fundamental, porque mientras más joven sea un espectador, más fiel y arriesgado será.

Como segundo punto, te diría que evidentemente en los países latinoamericanos le damos muy poca importancia a la cultura, a nuestra cultura. Si te das cuenta, no sólo pasa en el cine, sino también en la literatura, música, y otros ámbitos. Somos pueblos que nos falta poner en valor nuestra cultura y también nuestra industria. Y hay veces, que al público se le olvida que tanto el cine como otras expresiones, crean riqueza de país, a nivel cultural, empleo, etc. No está de más recordárselo a la gente.

Y el tercer factor, es la distribución a nivel país. En España llegamos a tener burbujas, porque llegamos a producir 120 películas al año, pero nos dimos cuenta que por mucho que produjéramos, si no había público y un circuito de distribución para llegar a ese público no hacíamos nada. Es como tener periódicos pero no tener kioscos. Necesitamos consolidar y construir un circuito de distribución y de puntos de exhibición. Trabajar a través del video demanda, tabletas, entre otros medios. Cuando se hace un película, debe tenerse en mente el público objetivo, y si la meta son 100 mil espectadores está bien, pero lo importante es que llegue la película a esos 100 mil.

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Contabas, que lo que te impulsó a explorar en Latinoamérica era la búsqueda de nuevas historias. ¿Qué papel cumplen las historias y temáticas en la captación de público local?

Para mí una industria sana es una industria variada en cuanto a líneas editoriales y públicos. Hay que entender que el público hay que segmentarlo, hay nichos de públicos y lo importante es que la película llegue a ese público. Lo importante es que la industria haga cine de autor, internacional, etc. Y creo aquí, está el gran acierto del cine chileno, que ha sabido combinar temáticas que trabajan muy bien a nivel internacional en festivales, y que a la vez, generan un proyecto país muy interesante, y también, logran fabricar un cine a nivel nacional que funciona muy bien. La verdad, es algo muy difícil el hacer un Blockbuster nacional. En Francia pasa lo mismo, ellos tienen la creación cinematográfica más consolidada en todos los estamentos a nivel de producción y desarrollo, pero hay 200 películas que no pasan de los 50 mil espectadores. No es tan fácil. Creo que deben haber contenidos variados para nichos variados y eso requiere apoyo al creador y a todo su equipo.

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¿Cómo fue tu experiencia seleccionando a los guiones ganadores?

Me llegó el primer corte y en general, me ha gustado todo lo que he leído. Estaba claro que son proyectos que hay que trabajar, y para esto está el laboratorio ViñaLab. Destacaría dos cosas de lo que leí: primero, que ha habido variedad tonal. Me ha encantado por ejemplo, encontrarme algunos guiones que claramente eran de ciencia ficción o de género, que perfectamente podrían vincularse a nuevas narrativas como en internet, y que perfectamente podrían plantearse como web series, o como narraciones transversales, teniendo muchas posibilidades de captar a un público joven.

Lo segundo, encontré muchos guiones con un corte muy realista. Con ficción de personajes reales, que hablan de la calle, situaciones cercanas, emociones reales. Quizás había menos estilo, pero más confrontación con lo real. Trataban de narrar la realidad chilena de una forma muy potente.

¿Fue difícil la elección? ¿En qué criterios te basaste?

Cuando hay un proceso selectivo sabes que no puedes apoyar a todos, pero intenté dentro de mi criterio subjetivo, objetivar al máximo los valores narrativos, como lo que es la creación de personajes y el estilo de escritura. Luego, otro criterio, fue evaluar que el trabajo de asesoría iba a construir el guion de manera decisiva. El hecho de que podrían ser potenciados por expertos destacados y que iban a crecer exponencialmente muchísimo.

¿Viste posibilidades de coproducciones?
Curiosamente las historias son muy locales. Efectuando los guiones de terror que eran temas universales, y que incluso, podría vincularse con Estados Unidos y ser coproducidas. Los otros guiones, hablaban más de una realidad chilena a flor de piel.