“10 cosas que deberías saber sobre escritura de guiones”, por Sam A. Scribner

El mito sobre la escritura de guiones es que es la única profesión que realmente importa en nuestra generación. Tengo que admitir que mi karma paso por este dogma. Durante los últimos doce años, he pateado las calles, el teclado y mi cabeza contra la pared en busca de la clave para el esqueleto del Gran Guion Americano. He aprendido que escribir un guion es fácil, pero escribir uno bueno es duro. Lo que sigue a continuación es una lista de preciosas pepitas que he conseguido desenterrar hasta ahora. Lo que hagas con ellas ya es asunto tuyo…

10. Gente con menos estudios que tú ha tenido más éxito en este negocio.

Es importante saber, desde el primer momento, que escribir guiones no es como hacer cirugía cerebral. Arnold, Sylvester, Bruce o Macaulay no se pasan el día llamando a las puertas de sociedades de superdotados buscando guionistas. Tampoco se trata de que William goldman (“Maverick”), Jim Cameron (“True Lies”) o Lawrence Kasdan (“Wyatt Earp”) son una panda de bobos. Es sólo que muchas películas de éxito no han sido escritas por ingenieros espaciales. De todas formas, También añadiría que gente con más estudios que tú también ha fracasado en este negocio.

9. Formatea correctamente tu guion.

Nadie lee guiones en Hollywood, leen sinopsis. cuando alguien manda un guion a un productor, éste lo reenvía a un lector profesional que hace una sinopsis y sobre el que emite una opinión. Como promedio, uno de estos lectores lee cinco guiones diarios. Obviamente, y dado el inmenso volumen de material que reciben, no todos los guiones reciben su “justa lectura”. Aquí es donde entran algunos factores en el proceso de eliminación, el primero de los cuales es el formato del guion. Las reglas son muy sencillas, pero están escritas en piedra y no han cambiado desde los shows de los años 30. Si el guion no se presenta en la forma exacta y correcta, eso indica al lector que el escritor no sabe lo que está haciendo. No importa lo buena que sea la historia, el lector te tirará tu obra a la papelera (la biblia sobre este tema se llama “The Complete Guide to Standard Script Formats”, de Cole/Haag, CMC Publishing, Hollywood, Ca. y se vende por $16.95).



8. No seas demasiado brillante



El mayor problema con el que se encuentra mucha gente a la hora de escribir un guion es que intentan que una aparentenente monumental idea funcione en el papel. El ojo de nuestra mente desarrolla los conceptos de una manera especial, usando una “cuarta dimensión”. Las imágenes mentales vienen acompañadas por un grupo de añadidos fisio-psico-sensoriales: Memorias de la infancia, fantasías sexuales y cargas emocionales se entremezclan. Imagínate: “Hey, no sería genial si mi personaje ciego se despierta un día y descubre que puede caminar por el cielo… ¡Sería como cuando yo salté por primera vez del techo del garaje, y durante unos instantes, fue como si tocase las (piiiii) de Marta Sánchez!”. Pero cuando vamos a escribirlo, nuestro parto mental de un millón de dólares exuda toda la excitación titilante de una taza de tila sin azucar… Escribir es reescribir. La mejor forma de verlo es estudiar los planes de querra de Napoleón. Cuando le preguntaron por su estrategia para conquistar Italia, Napoleón Bonaparte dijo: “Primero llegaremos allí, después ya veremos…”. no intentes ser demasiado creativo, imaginativo o profundo… Así lo único que conseguirás es bloquearte. Nunca conseguirás plasmar en papel la percepción de la grandeza que hay en nuestras mentes. Simplemente empieza a escribir y a ver qué pasa… En cualquier caso tendrás que reescribirlo después.

7. El diálogo es como el oro, gástalo sabiamente



Un buen actor puede entrar en una habitación y resumir setenta líneas de diálogo con una mirada. La fórmula de una página de guion = un minuto sigue siendo válida. Para cogerle un poco el sentido, intenta contener tu respiración por un minuto. cuando estés a punto de asfixiarte, eso son 3/4 de página… Otra razón por la que no deberías dar demasiadas líneas de texto a los actores es que ellos tampoco son ingenieros espaciales :-).

6. Conflicto, conflicto, conflicto.



Una historia que no tiene conflicto no es una historia. sube a tu heroe a un árbol, tírale rocas, tírale rocas mayores, tírale al suelo. La base de nuestro drama son las piedras que le tiramos. Nos interesa el juicio a O.J. Simpson por la misma razón por la que vemos una película de Harrison Ford. Hay lucha, una gran cantidad de obstáculos que pasar, y el equilibrio entre la vida y la muerte es delicado. Tal como Jack Benny dijo una vez: “Si es siempre interesante, es siempre bueno”. El conflicto hace las cosas interesantes.

5. Tienes 10 páginas para impresionar a tu público.



A diferencia de un libro, donde el lector puede parar y seguir más tarde, las películas son una marcha forzada de dos horas. Preparar bien tu historia es crucial. Piensa en tu película favorita. ¿Qué pasa en los primeros 10 minutos? Se nos presenta el personaje principal, y descubrimos de qué va a ir la historia. Los lectores de guiones siempre se quejan de que en la mayoría de los guiones que leen, los primeras cinco páginas pertenecen a un tipo que se está afeitando, o una mujer que va de compras. ¿A quién le importa?. Como dijo Samuel Goldwyn hace mucho, “La gente no va al cine a ver la cocina de otra gente”. Métenos en tu historia rápidamente.

4. Escribe cada escena en una tarjeta de 9 x 15



No es raro estar en una cola del carnicero en Los Angeles y ver alguien frente a tí manoseando y barajando un taquito de fichas de 9×15. Lo más probable es que se trate de un escritor (¿Y quién no lo es?) trabajándose una línea argumental. Las tarjetas de 9×15 son una de las maneras más efectivas de visualizar un guion antes de empezar a escribirlo. Funcionan de la misma manera que los storyboards para los directores, porque permiten desarrollar un flujo argumental. Escribe cada escena en una tarjeta separada. Yo a veces escribo cada “latido” de la escena en una tarjeta separada. Entonces empieza a mezclarlas y barajarlas. Es como trabajar la arcilla, poco a poco comienzan a tomar forma. Llévalas contigo a todas partes, especialmente a las colas de las carnicerías.

3. Conoce el final de la historia antes incluso de empezar a escribirla.



Este es probablemente el consejo más valioso para el juego de la escritura de guiones. Estuve una vez en una reunión de ideas en Zucker Brothers (“Airplane”, “Ghost”, “Naked Gun”) con un montón de escritores con muchos trabajos producidos. Fue uno de esos momentos en los que los dioses me proveyeron del don del verbo. Estuve inteligente, listo, gracioso, sacando al aire líneas divertidas en una habitación llena de escritores de comedias. Estaba proponiendo una idea en la que estaba trabajando, y uno de los escritores me preguntó cómo acababa la historia. Le dije que no lo sabía. Se produjo un repentino silencio, como si se me hubiera escapado un pequeño pedo y ellos lo hubieran sabido. Me llevó unos cuantos años aprender lo que había pasado. Las mejores películas son aquellas que avanzan, constante e inexorablemente, hacia una conclusión satisfactoria. No necesitas saber exactamente los detalles, pero tienes que saber cómo va a acabar tu historia. El final sumariza el contexto de toda la historia. Una vez que sabes dónde vas, apunta tu historia hacia esa estrella.

2. Sé capaz de describir tu historia en 25 palabras o menos.



Una reseña es ese pequeño comentario que sigue al título de la película en la Guía del Ocio y que cuenta resumidamente de qué va. Es una herramienta muy importante para escritores, porque te enfoca hacia los elementos clave de tu historia. Aquí tienes tres ejemplos: Dos amigas abandonan sus responsabilidades, maridos y novios atrás para embarcarse en una escapada pero un incidente inesperado las convierte en fugitivas de la justicia. O BIEN: Dos amigas del alma que buscan una inocente escapada de sus monótonas vidas encuentran un giro de su destino que las lleva a través del país con la ley en los talones. O BIEN: Un viaje de fin de semana para dos amigas acaba en asesinato, robo y escape de la ley.
 Otra razón por la que esta técnica es útil es porque, si en algún momento te encuentras con un productor, agente, director o gran estrella, y les tienes que soltar tu rollo, lo quieren en 25 palabras… o menos.

1. Y lo primero que deberías saber sobre guiones: Estrújate la parte izquierda del cerebro…

Básicamente, nuestra parte izquierda del cerebro es la parte lógica de nuestra mente. Hace matemáticas, conduce el coche, nos mantiene parados cuando el semáforo está en rojo. La parte derecha no puede controlar una contabilidad, conduce demasiado rápido y quiere sacar a la luz nuestros secretos más íntimos a través del arte, la música y los guiones cinematográficos. cuando lo que sale de ahí tiene esa pinta maloliente, blanda y marrón, es el viejo amigo izquierdo quien nos dice que ya está bien de tonterías incompetentes. Sólo está tratando de protegernos, tratando de que paremos el ritmo. No es lógico ser creativo a base de mezclar y amasar ideas incongruentes entre sí. La parte izquierda hace su trabajo golpeando nuestra ya de por sí baja autoestima. Esa es la razón por la que muchos artistas y escritores son borrachos, drogadictos o están pirados… Son sólo la mitad de sus mentes. Todas las historias son artificiales, invenciones. Si quieres escribir, deberás sobrepasar la parte ilógica del proceso creativo. Y el miedo. Escribir guiones no es, después de todo, cirugía cerebral. Tú puedes hacerlo.

Fuente: www.cinemafutura.com

Simon Beaufoy, Guionista de Slumdog Millionaire y sus pistas para escribir diálogos auténticos

Uno de los desafíos para un guionista a la hora de escribir una historia y llevarla a la pantalla grande, es desarrollar diálogos entre los personajes que parezcan creíbles y auténticos. ¿Has visto una película donde las conversaciones  parecen forzadas y artificiales? Probablemente más de una.
En una entrevista, el escritor y guionista británico Simon Beaufoy, quien se hizo mundialmente conocido por la película Slumdog Millionarie en el 2008,  tras haber ganado un Oscar, un Globo de Oro, un premio BAFTA entre otros por mejor guion adaptado, y en cuya filmografía se destacan también  largometrajes como Yellow(1998), Full Monty(1997), Entre Gigantes(1998), 127 Hours(2010), entre otros, nos da algunas pistas acerca de esto.
Basándose en su experiencia grabando en Bombay Beaufoy nos otorga dos claves para mejorar nuestros guiones: pasar tiempo con las personas y escuchar los registros del lenguaje.
El haberse fijado en la particularidad de la mezcla de los silogismos británicos con los  indios, determinó la manera que Beaufoy escribió los diálogos de la película. “Tienes que pasar tiempo con la gente porque te saldrán las formas más maravillosas de decir las frases” dijo el guionista.
Siguiendo este consejo, hay entendidos como el español Valentín Fernández de abcguionistas, que afirman que el problema radica en que “como dialoguistas, tenemos que escribir conversaciones para ser escuchadas, no leídas”.
Es aquí donde surgen algunos tips a considerar a la hora de redactar un guion: diferenciar entre la escritura para las descripciones y las propias de los diálogos que tienen relación con un lenguaje verbal, grabar nuestras conversaciones con otros, y lo más importante, aprovechar los momentos cotidianos para afinar nuestro oído.
Situaciones como ir a una tienda, tomar el metro, estar en un hospital o tomarse un café, pueden parecer triviales…Sin embargo, quien sabe si son una oportunidad para enriquecer  la frescura de los diálogos de nuestro guion.
Aquí  un extracto de la entrevista:

Referencias: http://www.mercadoguion.com/Cesta-Digital-Guion/MATERIALES/CG-SimonBeaufoy_1.pdf