Luis Ángel: En ViñaLab “me encontré con guiones que hablaban de una realidad chilena a flor de piel”

Desde los 90´ que este productor español ha tirado lazos con la cinematografía latinoamericana. En el caso de Chile, una de sus primeras coproducciones con nuestro país, fue el año 2000, con la película “Antonia”(2001), del cineasta Mariano Andrade. Desde ahí, siguieron películas como “A un metro de ti”(2008) de Fele Martinez, y la reciente “El Futuro”(2013) de Alicia Scherson, coproducida por Chile e Italia.
Luis Ángel Ramírez, posee una vasta experiencia en cine y televisión. No sólo se ha dedicado a la producción, sino también ha sido director, guionista y también docente. Es responsable de IMVAL Producciones (Madrid) y ahora más recientemente de Astronauta (Bilbao), productoras que principalmente han enfocado sus coproducciones con Latinoamérica.

Conversamos con este productor, quien fue miembro de nuestro jurado internacional en ViñaLab. Sobre su tiempo trabajando con Chile, su admiración por la industria cinematográfica nacional, y por supuesto, de su experiencia seleccionando a los guiones ganadores de ViñaLab, nos cuenta en esta grata entrevista.

¿Por qué desde los comienzos de IMVAL y hasta ahora has enfocado su línea editorial en Latinoamérica? ¿Cómo nació la idea de coproducir acá?

Siempre me ha interesado el discurso ético y estético de Latinoamérica. Creo que el cine europeo, era un cine que se había apacentado más en niveles de creación, artísticos, muy nacionales. El cine francés era muy francés y el alemán también. De pronto, faltaban muchas historias, porque creo había una cierta naturalidad en sus narraciones a nivel local y nacional, y Latinoamérica nos ofrecía muchas historias para contar. Creo, era porque habían tenido un paro cinematográfico muy potente entre los años 60´, 70´y 80´, habían estado muy silenciados; y en los 90´ luego, aparecieron muchas historias y teníamos que contarlas.

Me di cuenta que existía mucho talento asentado y visible que estaba empezando a emerger. Me interesaba lo que estaba surgiendo, qué se quería contar y cómo quería hacerse…Era como una aire fresco para mí y el cine en general.

20271598

Leí por ahí que te declaras admirador de la industria cinematográfica chilena ¿Por qué?

Con Chile hemos producido tres películas hasta ahora, que me han permitido ver el crecimiento cinematográfico en todos los niveles durante el tiempo: el crecimiento artístico, industrial, del know how chileno en 10 años ha sido increíble. Ahora, probablemente es el crecimiento más espectacular a nivel mundial. Recuerdo cuando producimos “Antonia” con Mariano Andrade, y era realmente muy pequeño el país en términos industriales. Pero estaba surgiendo en ese tiempo un cine chileno que ya empezaba a calar a nivel nacional. Mariano ya había tenido una experiencia de coproducción con “Valparaíso”, pero todavía había una población muy pequeña, con muy pocos recursos. El otro día, estaba en Berlín y hablaba con gente de Chile y concordábamos todos, que en términos calares, es la cinematografía que ha aumentado a nivel cualitativo y cuantitativo más que cualquier otro país a nivel mundial. Partió de algo muy pequeño en el año 89 y 90, y ahora, está presente en los festivales más importantes del mundo , por lo menos con una o dos películas, y con ideas muy diferentes.

¿Cuál crees es el sello del cine chileno que lo hace tan favorito en festivales como Cannes, Berlín, Venecia…?

Creo que es la variedad de las editoriales. Tienes un cine autoral con mucha personalidad, que funciona bien en festivales como Rotterdam, Cannes, Venecia y Locarno, y luego , tienes un cine más mainstream, que es mucho más comercial, que funciona a nivel nacional, pero que también en festivales como Toronto, en Sundance. Sobre todo, creo que se debe esto a que hay una cantidad de creadores, directores, actores, equipos técnicos, productores, que cada vez funcionan mejor.

Lo interesante en el cine chileno, es que cada vez es más variado y dinámico. Por ejemplo, algo que he visto que se ha hecho, es un traspaso del know how de la ficción televisiva y la ficción cinematográfica. Es muy interesante ver esto en los cineastas, que han empezado a realizar series cinematográficas en la televisión, y es un experimento interesante.

El 2014 fue el año record de estrenos de películas chilenas, hay más presencia en festivales, pero eso no es equivalente a que se esté viendo más cine local ¿Cuál es tu opinión sobre esto?

Bueno, hay tres factores que influyen en esto creo. Primero, tenemos que preparar nuevos públicos. En España, perdimos al público cinematográfico el día en que decidimos no integrar en procesos educativos al cine. A tu espectador no le ganas cuando tiene 30 años, sino cuando tiene ocho. Hacer todo tipo de actividades para preparar nuevos públicos, me parece fundamental, porque mientras más joven sea un espectador, más fiel y arriesgado será.

Como segundo punto, te diría que evidentemente en los países latinoamericanos le damos muy poca importancia a la cultura, a nuestra cultura. Si te das cuenta, no sólo pasa en el cine, sino también en la literatura, música, y otros ámbitos. Somos pueblos que nos falta poner en valor nuestra cultura y también nuestra industria. Y hay veces, que al público se le olvida que tanto el cine como otras expresiones, crean riqueza de país, a nivel cultural, empleo, etc. No está de más recordárselo a la gente.

Y el tercer factor, es la distribución a nivel país. En España llegamos a tener burbujas, porque llegamos a producir 120 películas al año, pero nos dimos cuenta que por mucho que produjéramos, si no había público y un circuito de distribución para llegar a ese público no hacíamos nada. Es como tener periódicos pero no tener kioscos. Necesitamos consolidar y construir un circuito de distribución y de puntos de exhibición. Trabajar a través del video demanda, tabletas, entre otros medios. Cuando se hace un película, debe tenerse en mente el público objetivo, y si la meta son 100 mil espectadores está bien, pero lo importante es que llegue la película a esos 100 mil.

foto_0000001520130513111049

Contabas, que lo que te impulsó a explorar en Latinoamérica era la búsqueda de nuevas historias. ¿Qué papel cumplen las historias y temáticas en la captación de público local?

Para mí una industria sana es una industria variada en cuanto a líneas editoriales y públicos. Hay que entender que el público hay que segmentarlo, hay nichos de públicos y lo importante es que la película llegue a ese público. Lo importante es que la industria haga cine de autor, internacional, etc. Y creo aquí, está el gran acierto del cine chileno, que ha sabido combinar temáticas que trabajan muy bien a nivel internacional en festivales, y que a la vez, generan un proyecto país muy interesante, y también, logran fabricar un cine a nivel nacional que funciona muy bien. La verdad, es algo muy difícil el hacer un Blockbuster nacional. En Francia pasa lo mismo, ellos tienen la creación cinematográfica más consolidada en todos los estamentos a nivel de producción y desarrollo, pero hay 200 películas que no pasan de los 50 mil espectadores. No es tan fácil. Creo que deben haber contenidos variados para nichos variados y eso requiere apoyo al creador y a todo su equipo.

VIÑALAB

¿Cómo fue tu experiencia seleccionando a los guiones ganadores?

Me llegó el primer corte y en general, me ha gustado todo lo que he leído. Estaba claro que son proyectos que hay que trabajar, y para esto está el laboratorio ViñaLab. Destacaría dos cosas de lo que leí: primero, que ha habido variedad tonal. Me ha encantado por ejemplo, encontrarme algunos guiones que claramente eran de ciencia ficción o de género, que perfectamente podrían vincularse a nuevas narrativas como en internet, y que perfectamente podrían plantearse como web series, o como narraciones transversales, teniendo muchas posibilidades de captar a un público joven.

Lo segundo, encontré muchos guiones con un corte muy realista. Con ficción de personajes reales, que hablan de la calle, situaciones cercanas, emociones reales. Quizás había menos estilo, pero más confrontación con lo real. Trataban de narrar la realidad chilena de una forma muy potente.

¿Fue difícil la elección? ¿En qué criterios te basaste?

Cuando hay un proceso selectivo sabes que no puedes apoyar a todos, pero intenté dentro de mi criterio subjetivo, objetivar al máximo los valores narrativos, como lo que es la creación de personajes y el estilo de escritura. Luego, otro criterio, fue evaluar que el trabajo de asesoría iba a construir el guion de manera decisiva. El hecho de que podrían ser potenciados por expertos destacados y que iban a crecer exponencialmente muchísimo.

¿Viste posibilidades de coproducciones?
Curiosamente las historias son muy locales. Efectuando los guiones de terror que eran temas universales, y que incluso, podría vincularse con Estados Unidos y ser coproducidas. Los otros guiones, hablaban más de una realidad chilena a flor de piel.