Vega: “Muchas veces hay que aguantar la tormenta y esperar que aclare, y la mayor virtud del guionista es la perseverancia”

Por Victoria Escobar

Tenía tan sólo 18 años y se metió a estudiar cine sin saber a lo que iba. Sólo fue un año de aprendizaje, que le sirvió para contagiarse de una cierta cinefilia, que lo condujo inconscientemente a escribir guiones que compatibilizaba con su ex pasión, la música.

Si le preguntas a Patricio Vega como llegó a ser guionista profesional, te contestará que en parte tuvo algo de suerte. A través de un amigo, el director argentino Damáin Szifrón le ofreció escribir nada menos que la serie “Los Simuladores” (2002), su gran debut, que fue todo un éxito en la Argentina y en otros países donde se replicó. Desde ahí Vega no paró. De la televisión, donde escribió series como “Hermanos y Detectives”(2007), pasó a la cinematografía , escribiendo guiones de películas como “La Señal”(2007), dirigida y protagonizada por Ricardo Darín, las comedias románticas “Música en espera”(2009) y “Mi Primera Boda”(2011), y el exitazo de “Tesis Sobre un Homicidio”(2012), película que superó el millón de espectadores y que afirmar es uno de sus trabajos más queridos.
Actualmente, este guionista divide su tiempo entre la escritura de proyectos de televisión y cine, y entre la docencia, su otra pasión. Fundó el reconocido Laboratorio de Guion en la Argentina, y hace más de 10 años, que se dedica a enseñar a principiantes como narrar historias en la pantalla grande.
Patricio, quien será uno de los dos consultores de lujo que tendremos en nuestro laboratorio, conversó nuevamente con Viñalab desde Buenos Aires. Esta vez, en un tono más personal.

¿Tienes manías, restricciones, rutinas, lugares favoritos a la hora de escribir?

Sí, tengo una serie de rituales casi involuntarios que incluyen prepararme el mate, intentar escribir, responder los mails, intentar escribir, leer las noticias, intentar escribir y así durante algunas horas.
Me gusta además sentarme en algún bar y escribir en mi libreta las ideas que luego volcaré en la computadora. Me paso horas y horas en los bares. Siempre escribo a manos los primeros borradores de guion.

¿Te cuesta escribir? ¿Qué es lo difícil?

Sí, claro. Me cuesta escribir. El proceso de escritura alterna momentos de mucha incertidumbre y angustia con otros de puro placer. Es intermitente. Muchas veces hay que aguantar la tormenta y esperar que aclare. La mayor virtud del guionista es la perseverancia.
Has comentado por ahí, que el gran problema de las películas argentinas y en general, está en su guion ¿por qué?

Sinceramente creo que un buen guion recién aparece en la reescritura. Eso implica tiempo, trabajo y un buen manejo de la estructura dramática. Mi sensación es que lo directores que escriben, (que en el cine argentino son mayoría) suponen que pueden solucionar falencias narrativas, con recursos de puesta en escena. Y está claro que eso no es así. Como tampoco se pueden solucionar problemas de dirección en la sala de montaje. Es solo patear el problema hacia adelante.

En tu carrera has escrito para comedia y policial. ¿Te acomodan esos géneros?

Sí, la comedia y el policial son los géneros en los que me siento más cómodo. Mi humor es más bien oscuro. Mi imaginación se inclina más por el patetismo de los personajes que por su histrionismo.

¿Cómo comienzas un guion? ¿Tienes alguna estructura?

No hay un único punto de partida para escribir un guion, ni tampoco una fórmula que funcione siempre. Cada proceso es diferente. A veces conviene escribir a ciegas, prescindiendo de cualquier afán de estructura, y otras veces, conviene definir con precisión los giros del relato para entramar correctamente la historia.

Tanto en series como Los Simuladores y tus películas, los personajes están bien construidos ¿Cómo lo haces?

Todo personaje se construye desde su motivación. Si logramos transmitir qué es lo que el personaje desea conciente e inconcientenente; qué es lo que tiene para ganar en su recorrido y qué para perder. Lo demás se acomoda naturalmente. Y por supuesto, serán los pequeños detalles los que terminen dándole identidad y sobre todo, particularidad al personaje.

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TESIS SOBRE UN HOMICIDIO

¿Cuál es la temática que aborda Tesis sobre un Homicidio? ¿Qué quisiste decir?

Mi intención fue poner escena una lenta y progresiva obsesión. Bermúdez es una persona que está acostumbrada a tener razón y sobre todo a exponer sus argumentos con solvencia. Básicamente cree que es el dueño de la verdad. Es omnipotente en muchos aspectos y en este caso la imposibilidad de probar su teoría lo va alienando. Me gustaba reflexionar sobre la idea de que el mundo es siempre una interpretación.

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¿Cómo llegó la idea de hacer una película basada en el best seller de Diego Paszkowski? Y hasta que punto considerarías la película una adaptación?

La película tiene poco que ver con la novela. Sólo conserva su punto de partida; un profesor que se convence de que uno de sus alumnos cometió un crimen brutal. No diría que es una adaptación, sino más bien una versión libre.

La novela se basa en monólogos internos de los personajes, ¿cómo trabajaste eso en la película? ¿Por qué tomaste la decisión de abordar sólo un punto de vista?

Justamente el contar la historia desde un solo punto de vista es lo que le da la incertidumbre, la subjetividad. Nunca sabemos más que lo que sabe Bermúdez y eso nos desespera. Eso era lo que quería transmitir.

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¿Qué películas usaste como referencias? ¿Investigaste?

La película que siempre tuve en la cabeza cuando escribía “Tesis sobre un Homicidio”, fue “The pledge”, un film dirigido por Sean Penn. Es una de mis películas favoritas. Investigué más bien con un abogado.

¿Sientes esta película más propia que las otras que has escrito anteriormente?

Sí, siento que Tesis es mi proyecto más personal. De hecho fue iniciativa mía; yo lo impulsé desde el principio.

¿Podrías contarme sobre los proyectos en los cuales te encuentras trabajando?

Estamos trabajando con Hernán Goldfrid en su nueva película. Recientemente terminé también un guion para Paula de Luque. Es un policial intimista, más al estilo de ciertos autores franceses como Chabrol, Ozon, etc.